Cordura

El día que se perdió la cordura es el título del libro escrito por el malagueño Javier Castillo. El libro comienza contando la aparición, en las calles de Boston, de un hombre corriendo desnudo y llevando consigo la cabeza de una mujer. Uno de los periódicos de la ciudad titula la noticia como El día en que se perdió la cordura. El libro ha tenido bastante éxito entre la juventud un dato curioso porque siempre se dice que los jóvenes no leen. Sigue leyendo

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FUERZA

Acabamos de celebrar el Día Mundial de la mujer y aquí en Malawi justo tres días después las mujeres malawianas han celebrado el Día Mundial de la Oración. Desde 1927 el primer viernes de Marzo, por varias razones en Malawi se ha celebrado más tarde, mujeres de distintas iglesias cristianas se reúnen para rezar siguiendo el programa elaborado por uno de los países miembros, este año Suriman.

He tenido la suerte de participar en la zona de Kaggwa. Ni la lluvia, ni el barro del terreno nos impidió juntarnos y orar. Lo grandioso de esta reunión fue comprobar que nada importaba a qué confesión religiosa pertenecías estabas allí y eso bastaba para cantar, compartir y por supuesto orar.

Población

Malawi con una extensión de 118 484 km², un poco más grande que Honduras y un poco menos que Nicaragua, tiene en la actualidad 18 millones de habitantes frente a los ocho de Honduras y a los seis de Nicaragua. Si hacemos caso de las estadísticas en el 2020 Malawi puede llegar a los 22 millones por no hablar ya de las previsiones para el año 2030. Sigue leyendo

La plaga

La gente suele decir que llueve sobre mojado cuando algo va mal y se le añade algún problema más. La explicación es simple, no hace falta decir más porque creo que todos entendemos lo que quiere decir. Pues eso es exactamente lo que pasa en Malawi, aunque el dicho en concreto en su expresión gramatical no sea del todo correcta porque aqui no llueve ergo no está mojado.

En el año 2015 algunos distritos del país se vieron afectados por dos tormentas tropicales, Bansi y Chedza, que dejaron a su paso más de un centenar de muertos y tierras anegadas. A la vez en otros distritos la escasez de lluvias provocaba cosechas de maíz malas y escasas. Se declaró el estado de emergencia y se recibió ayuda internacional para paliar la escasez de grano.

En diciembre del 2015 se cultiva de nuevo y la planta de maíz se ve afectada, en algunas zonas, por una oruga, spodoptera exempta, el cogollero del maíz o oruga militar tardía. El armyworm como se la llama en inglés entró, dicen desde el Ministerio de Agricultura, a través de los sacos de maíz enviados como ayuda internacional que no siguieron el protocolo sanitario establecido y una vez en Malawi, se adaptó al entorno con una rapidez asombrosa.

Desde hace unos años el Gobierno incentiva a los agricultores para que utilicen los rastrojos del maíz como cama en las tierras. Esto aportará nutrientes al terreno y conservará el suelo húmedo por más tiempo al evitar la exposición al sol. Los malawianos han quemado siempre todo residuo. Los meses de septiembre y octubre Malawi se convertía en fuego preparando las tierras para la próxima cosecha. Los incendios acaban con los pocos nutrientes del terreno pero también con animales y posibles plagas.

En definitiva, nuestra amiga, perdón, enemiga la oruga militar tardía está acabando con el maíz en Malawi y esta presente en 14 paises más . El 16 de diciembre el presidente, Peter Munthalika, declaró la situación de varios distritos de desastre y el Ministerio de Agricultura hace esfuerzos para ayudar a los campesinos a combatir el armyworm en una lucha contrareloj por salvar la planta. Contra la falta de lluvia poco se puede hacer. La tala de árboles y el cambio climático son razones suficientes para temer que poco a poco el sur africano se convierta en tierra de secano.

Entonces sí que llueve sobre mojado. Sin lluvias, con una oruga que se mete en el cogollo del maíz y allí se queda bien escondida, lejos de los venenos que puedan matarla y con una deficiencia de maíz en los graneros la situación no se presenta bien para los malawianos. El pesimismo no es buen consejero pero como esto siga así, sí que habrá que prepararse para enfrentar momentos críticos y todo por una oruga que dicen llegó de Brasil y se está llevando por delante las plantaciones a ritmo de samba.

Bromas a parte, duele ver los campos, duele ver el maíz pero más duele ver a la gente, testigos ya del desastre que se avecina.

Cólera

Hay situaciones que se quedan grabadas en tu mente o palabras que con sólo oírlas desencadenan un estado de miedo y zozobra. Me pasó siempre que escuché la palabra cólera, esa epidemia provocada por el bacilo Vibrio cholerae que suele aparecer en todos lo desastres naturales por la contaminación de las aguas, la putrefacción de alimentos y lo que es peor por la descomposición de cadáveres. Por supuesto nunca pasó por mi cabeza la posibilidad de ver un enfermo ni tan siquiera estar cerca de él.

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Y ahora qué

El 21 de septiembre del 2009 cuando un grupo de compañeros de Radio Progreso y el ERIC viajábamos hacia San Salvador para participar en un encuentro de la Compañía de Jesús, Manuel Zelaya, presidente de Honduras hasta el 28 de junio de ese año cuando fue expulsado a Costa Rica, regresaba a la capital, Tegucigalpa, y se instalaba en la embajada de Brasil. Con verdadera angustia cruzábamos la frontera de El Salvador dejando atrás el revuelo que el regreso suponía, los toques de queda y los controles del ejército.

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Días locos

Cada día que pasa más convencida estoy que esta aldea global se ha vuelto loca. Pobre Marshall McLuhan (1911–1980) si viera en qué se ha convertido aquella idea de un mundo intercomunicado que lo abarca todo, donde nada hay oculto, donde todo es conocido. Pues no, no es así, y para muestra el ejemplo del silencio informativo que se cierne sobre Honduras. Pase lo que pase allí, pocos medios de comunicación se hacen eco de la noticia. No, el concepto de aldea global tiene fisuras y además se ha vuelto loca.

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