La plaga

La gente suele decir que llueve sobre mojado cuando algo va mal y se le añade algún problema más. La explicación es simple, no hace falta decir más porque creo que todos entendemos lo que quiere decir. Pues eso es exactamente lo que pasa en Malawi, aunque el dicho en concreto en su expresión gramatical no sea del todo correcta porque aqui no llueve ergo no está mojado.

En el año 2015 algunos distritos del país se vieron afectados por dos tormentas tropicales, Bansi y Chedza, que dejaron a su paso más de un centenar de muertos y tierras anegadas. A la vez en otros distritos la escasez de lluvias provocaba cosechas de maíz malas y escasas. Se declaró el estado de emergencia y se recibió ayuda internacional para paliar la escasez de grano.

En diciembre del 2015 se cultiva de nuevo y la planta de maíz se ve afectada, en algunas zonas, por una oruga, spodoptera exempta, el cogollero del maíz o oruga militar tardía. El armyworm como se la llama en inglés entró, dicen desde el Ministerio de Agricultura, a través de los sacos de maíz enviados como ayuda internacional que no siguieron el protocolo sanitario establecido y una vez en Malawi, se adaptó al entorno con una rapidez asombrosa.

Desde hace unos años el Gobierno incentiva a los agricultores para que utilicen los rastrojos del maíz como cama en las tierras. Esto aportará nutrientes al terreno y conservará el suelo húmedo por más tiempo al evitar la exposición al sol. Los malawianos han quemado siempre todo residuo. Los meses de septiembre y octubre Malawi se convertía en fuego preparando las tierras para la próxima cosecha. Los incendios acaban con los pocos nutrientes del terreno pero también con animales y posibles plagas.

En definitiva, nuestra amiga, perdón, enemiga la oruga militar tardía está acabando con el maíz en Malawi y esta presente en 14 paises más . El 16 de diciembre el presidente, Peter Munthalika, declaró la situación de varios distritos de desastre y el Ministerio de Agricultura hace esfuerzos para ayudar a los campesinos a combatir el armyworm en una lucha contrareloj por salvar la planta. Contra la falta de lluvia poco se puede hacer. La tala de árboles y el cambio climático son razones suficientes para temer que poco a poco el sur africano se convierta en tierra de secano.

Entonces sí que llueve sobre mojado. Sin lluvias, con una oruga que se mete en el cogollo del maíz y allí se queda bien escondida, lejos de los venenos que puedan matarla y con una deficiencia de maíz en los graneros la situación no se presenta bien para los malawianos. El pesimismo no es buen consejero pero como esto siga así, sí que habrá que prepararse para enfrentar momentos críticos y todo por una oruga que dicen llegó de Brasil y se está llevando por delante las plantaciones a ritmo de samba.

Bromas a parte, duele ver los campos, duele ver el maíz pero más duele ver a la gente, testigos ya del desastre que se avecina.

Anuncios

Cólera

Hay situaciones que se quedan grabadas en tu mente o palabras que con sólo oírlas desencadenan un estado de miedo y zozobra. Me pasó siempre que escuché la palabra cólera, esa epidemia provocada por el bacilo Vibrio cholerae que suele aparecer en todos lo desastres naturales por la contaminación de las aguas, la putrefacción de alimentos y lo que es peor por la descomposición de cadáveres. Por supuesto nunca pasó por mi cabeza la posibilidad de ver un enfermo ni tan siquiera estar cerca de él.

Sigue leyendo

Y ahora qué

El 21 de septiembre del 2009 cuando un grupo de compañeros de Radio Progreso y el ERIC viajábamos hacia San Salvador para participar en un encuentro de la Compañía de Jesús, Manuel Zelaya, presidente de Honduras hasta el 28 de junio de ese año cuando fue expulsado a Costa Rica, regresaba a la capital, Tegucigalpa, y se instalaba en la embajada de Brasil. Con verdadera angustia cruzábamos la frontera de El Salvador dejando atrás el revuelo que el regreso suponía, los toques de queda y los controles del ejército.

Sigue leyendo

Días locos

Cada día que pasa más convencida estoy que esta aldea global se ha vuelto loca. Pobre Marshall McLuhan (1911–1980) si viera en qué se ha convertido aquella idea de un mundo intercomunicado que lo abarca todo, donde nada hay oculto, donde todo es conocido. Pues no, no es así, y para muestra el ejemplo del silencio informativo que se cierne sobre Honduras. Pase lo que pase allí, pocos medios de comunicación se hacen eco de la noticia. No, el concepto de aldea global tiene fisuras y además se ha vuelto loca.

Sigue leyendo

Prudencia pero ante todo justicia

Tristeza, dolor, impotencia, preocupación… así me siento escuchando lo que ocurre en Honduras. A miles de kilómetros de allí mi mente, pero sobre todo mi corazón, recorre ese país centroamericano y pone cara a tantas personas conocidas que en estos momentos sufren las consecuencias de una situación a la que nunca se tendría que haber llegado.

Sigue leyendo

Desconectarse

Desconectarse, de eso se trata, vivir sin Internet, sin correos que contestar, sin prisas por leer lo que te han enviado, si es que lo han hecho, ni enfados por lo que consideras no se ciñe a lo que esperabas. No es fácil, pero cuando llegas a un nivel de trabajo, cuando hay demasiadas cosas en tu cabeza… es necesario y hay que esforzarse por conseguirlo, “a como dé lugar” que dirían mis amigos y amigas hondureñas.

Y eso ha sido lo que he hecho, o al menos lo he intentado, tomarme unos días para estar conmigo misma y con el Señor; dedicarle tiempo a Él y a mí, dormir, descansar, pasear (la verdad lo memos) y orar, encontrarle a ÉL.

Carmel (ya hablé de este lugar en otra ocasión) es un lugar que se presta para esto. Sosiego y silencio, calma y tranquilidad. Debo de estar haciéndome vieja porque ya no he subido tanto a la pequeña montaña para contemplar los atardeceres, he preferido disfrutar del entorno, escuchar los sonidos, pasar tiempo en la capilla y leer, dejarme atrapar por lecturas que me han ayudado a situarme en este momento concreto que me toca vivir.

Como nada es perfecto y después de anunciar a los cuatro vientos que estaría desconectada, mis hermanas tuvieron que dar conmigo porque por error o por las prisas dejé a mí sombra, una perra llamada Luna que me sigue a todos lados como si parte de mí fuera, encerrada en la oficina. No es la primera vez que le pasa, allá donde voy va ella y allí se queda si no es rápida en salir o me olvido de llamarla. Menos mal que se dieron cuenta, tarde porque yo ya me había ido, y pudieron sacarla, sino mi semana de cielo hubiese sido de infierno para ella. Al final las dos disfrutamos de nuestros días, supongo que Luna me echo de menos, yo a ella, la verdad, no.

GPS

Muchas veces, por eso que llamamos principios, nos negamos a algo y después eso que llamamos orgullo, que no es otra cosa que pura cabezonería, nos impide dar marcha atrás. ¿Por qué tanta historia? Para decir que habiéndome negado montones de veces a usar el tan famoso GPS en España, hace un par de semanas, no me quedó otra que utilizarlo aquí en Lilongwe.

Y no deja de hacerme gracia recordar tal situación. Me habían invitado a cenar en uno de esos restaurantes que por estar en una de las zonas residenciales más importantes de la ciudad, no sé si por motivos de seguridad o por qué, es complicado llegar. Así que por miedo a parecer mal educada pero sobre todo impuntual (algo que aborrezco) dejé a un lado mis “principios” y “autorizé” al tan usado GPS para que me dirigiera.

Lo “grande”de esta situación fue que, aunque en varias ocasiones estuve tentada de ignorarlo consciente de ser llevada a través del camino más largo, al final me dejé guiar y llevar hasta la misma entrada del restaurante. Es más, como el nombre era apenas visible y estaba oscuro, “mi GPS” tuvo la osadía de preguntarme si quería seguir caminando o entrar con el coche. Una escena de película, al menos para mí, conduciendo con el run run del GPS en un Lilongwe donde lo de perderse es casi imposible.

Tarde o temprano todos necesitamos de un GPS que nos vuelva a poner en el camino. Lo necesitamos a título personal y social. Gente que cambia de rumbo en su modo de ser, de actuar; gente que empieza a ser ella misma, que no teme y defiende lo que es justo, lo que es digno.

En estos días sigo los acontecimientos de Zimbabwe y Honduras. En ambos casos el GPS político ha abierto una nueva ruta. En Zimbabwe con la salida del presidente Robert Mugabe despues de 37 años en el poder, y en Honduras con la victoria, aún no declarada por el Tribunal Supremo Electoral cuando debería ser ya oficial, de Alianza de Oposición. “Que pinte bien” solían decir en mi pueblo cuando alguien se casaba. Que así sea, que esos logros políticos sean para bien, para levantar a la gente, para velar por sus derechos, para hacer de Zimbabwe y Honduras pasíes de paz y esperanza.

Lástima que el GPS de la sensatez y la cordura no esté al alcance de todos, la historia seguro seria diferente. Yo, por lo que pueda pasar, ya empecé a utilizarlo.